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Opinión: Los más probable es que si buscamos una definición de este concepto que se acomode a nuestros tiempos, y a mi modo personal de ver las cosas, sería: “Lo que nos hacen creer”.
“¿Por qué dirá esto?” Se preguntarán. La verdad es que creo que, más bien, la pregunta debiera ser: ¿Por qué permitimos que esto ocurra? Es cosa de abrir un diario de común utilidad, como lo son la tercer
a o el mercurio y darse cuenta que dichas columnas de “Opinión” son una muestra fiel de que: Las opinión la posee un fragmento muy limitado de la sociedad denominada tecnocracia; o que de las buenas opiniones, que a mi criterio no son muchas producto de este oligopolio de opiniones, que porlo general viene de un mismo estrato social, no se materializan o simplemente son ignoradas.
Creo que todos concordamos al decir que nuestra educación es mala, y derivo a este tema porque creo que aquí se encuentra el meollo del asunto, la fractura basal de esta enfermedad que aún no quiere sanar. Alguna vez escuché decir que existe una notable distinción entre enseñar y educar. Por un lado, enseñar es la actividad de impartir conocimientos, mientras que educar, es la acción de transmitir ciertos valores y principios básicos para construir nuestros proyectos personales; y ahí está la clave.

Frecuentemente, me encuentro con una actitud nociva en los jóvenes, que es el desinterés por los temas colectivos. La poca participación que tenemos en la sociedad es espantosa y creo que no es difícil darse cuenta de ello, porque vivimos en un mundo individualista construido en base a dos pilares: El estudio y el carrete, pensando que esos aspectos tan egoístas son los que nos darán la estabilidad del mañana, dejando de lado nuestros sueños por una sociedad mejor.
Existen casos excepcionales de participación juvenil referidos comúnmente a la reivindicación de algún derecho, pero que tan solo son un chispazo y al llegar a la cúspide se asienta bajo la premisa de que “lo demás llegará solo”. Les recuerdo lectores que; ¡OPINAR TAMBIéN ES UN DERECHO!
Pienso que como jóvenes tenemos y debemos tener una participación constante y activa en la sociedad. No creo en el argumento del “Desencanto”, porque, aunque suene cursi, somos el futuro, y las acciones de hoy serán sin duda un fruto para el mañana
Creo que todos tenemos, innatame
nte, palabras que decir frente a cualquier tema, es cuestión de desarrollar esa habilidad. ¡No dejemos que hablen por nosotros! Todos tenemos voz. No tengan miedo al tecnicismo, y me incluyo. Nadie nace sabiendo todo, pero sin duda nacemos para comentar lo que creemos saber.
Animémosnos a participar, somos seres lo suficientemente autónomos como para pensar por nosotros mismos. Desarrollemos ese espíritu crítico, no cometas el error de creer que la tecnocracia es la única con derecho a opinar… ¡Tú TAMBIéN LO TIENES! ¡HáZLO VALER!
aaaaPocas son las palabras que hacen posible la descripción de tan magnifica animación. Tan solo una muestra del arte urbana que muchas veces deja bastante que desear, pero que esta vez nos deja perplejos e inmovilizados durante 7 minutos de inconfundible riqueza audiovisual. Un Stop Motion que refleja la inmersión de la simpleza, el reencuentro con el bicolor y el dibujo blanco y negro que se funden junto a la psicodélica realidad que pide a gritos derecho a voz y que se ve plasmada en retratos que sin duda alguna nos confunden como si lo que nos deleita hablara por si solo.
Cuando miro tu rostro de cerca...
y te noto relajada o somnolienta....
no puedo evitar pensar en el destino.
Es el destino que siento al tenerte en mis brazos...
no aquel destino venidero.....
sino que el destino que nos une.
Creo que es aquel destino que solo el tiempo descifrará...
pero en ti reconozco que desde que estoy a tú lado...
nunca he dejado de sentir que lo nuestro no es por azar...
sino que más bien todo tiene algún sentido.
